.

¿Cómo invertir sin riesgos?

 

El escenario actual está marcado por la incertidumbre y los expertos consideran que la volatilidad va a seguir presente en los mercados durante el 2020. Por este motivo, si queremos invertir nuestro dinero sin riesgo y tener algún tipo de rentabilidad tendremos que tener en cuenta varios factores.

En el mercado existen diferentes productos de bajo riesgo que pueden ayudarnos a preservar nuestro patrimonio. Sin embargo, hay que estudiarlos detenidamente si no queremos acabar incurriendo en pérdidas debido a una combinación de bajas rentabilidades y comisiones que a veces superan al rendimiento de estos productos. Por ello, si no contamos con la ayuda de un asesor financiero que nos oriente, tendremos que tener en cuenta algunas claves antes de invertir en este tipo de productos:

  • Gastos asociados. Aunque te digan lo contrario casi todos los productos de ahorro e inversión llevan asociados una serie de gastos por mantenimiento o gestión. Antes de invertir el dinero en cualquier producto tendremos que analizar los costes que implica.
  • Liquidez del producto. La mayoría de productos pensados para los inversores más conservadores están enfocados en el largo plazo, ofreciendo más rentabilidad cuanto más tiempo mantengamos el dinero en el banco. Este es el caso, por ejemplo, de los depósitos, pues si decidimos recuperar el dinero antes del plazo establecido lo haremos o bien, asumiendo alguna penalización o, directamente, no existirá esa posibilidad. Igual ocurre con los planes de pensiones, con los que no podremos disfrutar del dinero invertido hasta la hora de la jubilación o, como mínimo, hasta que se hayan cumplido diez años desde la primera aportación.
  • Rendimiento. El riesgo y la rentabilidad van de la mano. Por lo tanto, si queremos invertir en productos que impliquen poco riesgo tendremos que tener en cuenta que los retornos no serán excesivamente altos. Por ello, será muy importante hacer un análisis entre las comisiones soportadas y los rendimientos esperados, además de valorar la inflación, que puede hacer que nuestros ahorros pierdan poder adquisitivo.
  • Perfil de riesgo. En el mercado existen infinidad de opciones para todo tipo de perfil inversor. Para quienes pretenden invertir su dinero sin riesgo podrán hacerlo con un perfil más o menos agresivo dependiendo de su situación financiera y aversión al riesgo. No será lo mismo invertir en depósitos que en fondos (aunque estos sean de carácter más conservador).
  • Conocimiento del producto. “No invertir en nada que no conozcamos”. Este es el principal punto en el que coinciden todos los asesores financieros. Antes de decantarnos por cualquier producto tendremos que saber dónde estamos depositando nuestro dinero y el nivel de riesgo que estamos asumiendo, sobre todo si somos inversores con gran aversión a la volatilidad y a los altibajos en el mercado.
  • Finalidad de la inversión. La finalidad de nuestra inversión será clave a la hora de decantar la balanza entre un producto con más o menos riesgo. No elegiremos el mismo producto si queremos utilizar nuestro dinero como fondo de seguridad de cara a posibles contratiempos en el futuro que si lo queremos para tener una jubilación mejor o, simplemente, para acumular capital sin un objetivo claro.

¿En qué productos sin riesgo?

A la hora de invertir nuestros ahorros tendremos que tener en cuenta que a menor riesgo disfrutaremos de un menor rendimiento por nuestra inversión. Así, dependiendo del nivel de riesgo que estemos dispuestos a asumir podremos decantarnos por diferentes productos. Empezando por las opciones que conllevan un menor nivel de exposición tenemos:

1.- Invertir en depósitos, cuentas remuneradas:

Si lo que queremos es invertir sin riesgo con el objetivo de mantener nuestro patrimonio en el tiempo, los depósitos podrían ser una buena opción. Sin embargo, en la actualidad la rentabilidad media de los depósitos a plazo a más de dos años se sitúa en nuestro país en torno al 0,11%, por debajo de la media de la zona euro, que llega hasta el 0,77%. Estos productos, que habían servido al ahorrador tradicional para protegerse al menos de la inflación y mantener el patrimonio de forma segura, ahora no ofrecen grandes rentabilidades.

Para el próximo año invertir en depósitos o cuentas remuneradas, serán, los productos menos atractivos en términos de rentabilidad. Además, siempre tendríamos que asegurarnos de que la rentabilidad compense, al menos, la inflación prevista para los próximos años.

2.- Invertir en fondos garantizado:

En la escala de productos de bajo riesgo en los que invertir se sitúan fondos garantizados. Con ellos, la gestora nos garantiza que nos devolverá el dinero que aportemos a un plazo determinado junto con una pequeña rentabilidad. No obstante, tendremos que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, las comisiones y gastos del producto nos llevarán a pagar más de lo que estamos obteniendo de retorno por el desempeño de nuestro fondo. Además, antes de invertir en un fondo garantizado debemos considerar el plazo al que pondremos el dinero, ya que si decidimos sacarlo antes de tiempo perderemos las ganancias acumuladas y, además, la gestora nos cobrará por ello.

3.- Invertir en seguros de ahorro:

Una de las alternativas que tienen los inversores para invertir con poco riesgo son los seguros de ahorro. Estos, a diferencia del resto de productos, no son ofrecidos por entidades, sino que nos los proporcionan las aseguradoras. De este modo, el dinero aportado también estará garantizado por la propia compañía y no por un Fondo de Garantía de Depósitos, como en los casos anteriores.

Los seguros de ahorro son seguros de vida a los que podemos ir realizando aportaciones periódicas que nos reportarán al final del plazo nuestro capital garantizado más la rentabilidad obtenida. Dicha rentabilidad suele ser superior a la que ofrecen en este momento los depósitos bancarios, aunque inferior a la de muchos fondos de inversión. Si queremos invertir en un seguro de ahorro tendremos que conocer la liquidez y la solvencia de la aseguradora en la que depositemos nuestro dinero, ya que la inversión estará garantizada por la propia compañía. Además, tendremos que tener en cuenta que liquidar el seguro antes de tiempo también implicará el pago de comisiones.

Algunos de los seguros de ahorro más interesantes que ofrece el mercado en este momento son los PIAS, SIALP o Unit Linked.

4.- Invertir en renta fija o fondos de renta fija:

La renta fija es otra de los aliados de los inversores más conservadores. En este caso, si nos decidimos por invertir  a través de un fondo o directamente en bonos públicos o letras del tesoro y pagarés de empresas tendremos que elegir muy bien el producto, ya que, de lo contrario, tampoco compensará a nivel rentabilidad.

Si nos decantamos por invertir  un fondo de renta fija existen algunas opciones que, en lo que va de año, acumulan rendimientos positivos, aunque muchas de ellas dan pérdidas a medio y largo plazo.

5.- Invertir en fondos de inversión conservadores:

Si nuestro nivel de riesgo es algo superior, los fondos de inversión más conservadores serán los más adecuados para nuestro perfil. Estos productos se caracterizan por tener un riesgo mucho más bajo debido a que la mayor parte de los activos en los que se invierten son la renta fija. No obstante, el abanico de activo que se nos abre con estos productos es muy grande, por lo que se puede combinar una fuerte exposición a renta fija con algo de variable si estamos dispuestos a asumir un pequeño nivel de riesgo. En concreto, según el último informe de perspectivas de Bankinter, los expertos recomiendan al inversor local (de la zona euro) mantener un nivel de exposición a renta variable del 10% si cuenta con un perfil defensivo y del 20% si se trata de un perfil conservador.

Y es que los fondos más conservadores, aunque implican un mayor riesgo, generan una rentabilidad superior si los comparamos con los depósitos.

6.- Invertir a través Asesor Financiero:

Aunque no se trata de un producto en sí, si queremos invertir  sin riesgos y no tenemos claro cuál es el producto adecuado siempre podemos recurrir a un asesor financiero que nos ayude a planificar y gestionar nuestras finanzas.